Arq. María de las Nieves Rizzo
La arquitectura de una ciudad dice mucho de quienes la habitan,
de sus costumbres, de sus creencias políticas, religiosas, de su arte,
de sus miserias o de sus grandezas, etc.
Grecia, con sus ágoras nos hablaba del poder de las ideas, de la palabra
y del intercambio. Roma, de su poderío, de sus lujos, de su espíritu
práctico.
También ahora nuestras ciudades nos cuentan cosas. Algunas nos hablan
de su vocación hegemónica tratando de mimetizarse con las imágenes
de algún modelo, tal vez buscando lograr el mismo status que la ciudad
elegida tuvo en la historia por medio de las formas de sus edificios. En este
caso podríamos citar la lógica de Washington, desde el Capitolio
hasta los magníficos parques y el Monumento Lincoln, que expresan una
concepción imperialista, similar a la romana.
Con este criterio se podría hacer un análisis de las ciudades
en la historia , comenzando por ejemplo, por el Paris de Napoleón III
- durante su reinado es cuando, impulsado por el barón Haussmann, se
realiza la gran reforma urbana, a él se debe la capital monumental que
hoy conocemos, en esta reforma no sólo influyeron criterios de índole
urbanística, de salubridad y de mayor gloria al emperador, sino que también
las hubo de más profunda naturaleza política: se demolieron viejos
barrios revolucionarios con el fin de borrarlos de la memoria y en el trazado
de calles y avenidas estuvo presente el objetivo de facilitar el mantenimiento
del orden público- hasta nuestras ciudades en la Argentina de hoy.
Las ciudades americanas se trazaron sobre el orden abstracto de la cuadrícula
establecida por las Leyes de Indias. Sobre ella las diferentes sociedades que
ocuparon nuestro suelo moldearon las particularidades del hábitat y sus
monumentos.
En la densa y significativa atmósfera de la ciudad concebida como un
artefacto cultural, es que encontramos la impronta de su historia.
Con el advenimiento de los gobiernos republicanos independientes en el siglo
XIX, hasta los años treinta, comenzó el cambio de escala de las
funciones urbanas debido al incremento de la población, la complejidad
de las actividades administrativas y comerciales, la modernización de
los medios de transporte y los nuevos valores simbólicos atribuidos a
los monumentos representativos de los poderes públicos.
El Neoclasicismo y el Eclecticismo, rompieron, en cierta forma la continuidad
y coherencia de la ciudad colonial. Fueron demolidos infinidad de edificios
coloniales para crear, avenidas y ejes monumentales.
De esta época -1922- es el Pasaje Barolo, obra impactante y original
proyectada en estilo ecléctico, por el Arq. Palanti, que durante 10 años
ostentó el titulo de ser el edificio más alto de Buenos Aires.
La superposición de la Academia con la tradición colonial, mantuvo
el principio de la significación cultural del espacio urbano, sumando
un lenguaje renovado, a las construcciones heredadas. La Avenida de Mayo en
Buenos Aires, es un claro ejemplo.
En los años '30 el Movimiento Moderno cuestionó los principios
de la Academia y se reformularon los principios funcionales y estéticos
que guiaron los proyectos arquitectónicos y urbanos, es de este momento
la avenida de circunvalación "General Paz" en Buenos Aires,
que proyectada en forma anular, definió los límites de la Capital
Federal.
Sin embargo se respetaron y afirmaron las reglas del trazado original en cuadrícula,
integrando los edificios "modernos" al tejido colonial.
El Racionalismo y el Movimiento Moderno, no invalidaron la traza propuesta por
las Leyes de Indias, sino más bien adaptaron sus propuestas a él.
Un paradigma a escala mundial de este período es el edificio Kavanagh,
en Buenos Aires -1936- surgido de la iniciativa de Corina Kavanagh y un equipo
de arquitectos compuesto por: Sanchez, Lagos y de la Torre.
Más tarde, en los años '40/50, período del que mucho se
ha hablado, la época "peronista" y "su arquitectura"
tuvo un lenguaje que tendió a leerse como uniforme, siendo posible, sin
embargo, distinguirse distintas corrientes.
Creo interesante referirme en este punto a las consideraciones artísticas
que, también se planteaban en ese período estableciendo una línea
de paralelismo entre algunos puntos del arte y la arquitectura.
En el arte podemos adivinar una cierta continuidad con la década anterior
que se expresa en los envíos de obras de carácter abstracto a
los salones internacionales-pese a la opinión del Dr. Oscar Ivanissevich,
por entonces Ministro de Educación-, que definió ese arte como
"arte morboso"- dado que presentar obras de contenido realista, como
el que se exponía en los salones nacionales hubiese estado "mal
visto" en Paris de esos años.
En efecto, el arte realista con temas rurales, la pampa, etc., estaban reservados
para consumo interno, ya que se suponía afianzaba nuestra identidad poniendo
en relieve valores tales como el trabajo, la familia, etc.
Esta actitud ambivalente se expresa también en la ciudad, en sus edificios,
en sus monumentos, a pesar que suele considerarse, como ya he dicho, a todos
los proyectos de la época bajo la denominación de "arquitectura
peronista" como si fuese absolutamente homogénea y esto como dice
Anahí Ballent tiene que ver con una "voluntad colonizadora".
Todo era peronista. Sin embargo, en la arquitectura había una producción
estatal diversa,
pudiendo identificar por lo menos tres estilos contemporáneos, algunos
de ellos, consolidados ya en la etapa anterior.
Por un lado, los chalecitos con techo a dos aguas, fue una construcción
representativa de ese momento, en que temas como la familia, las costumbres
y estilos de vida, el bienestar, la salud, el deporte se incorporan a la agenda
gubernamental .
En una sociedad que había hecho de la "vivienda propia" el
indicador más contundente del ascenso social, las políticas de
vivienda del peronismo ayudaron a cumplir el sueño de gran parte de la
sociedad. Los barrios de chalets individuales, organizados en torno a un centro
comunitario presidido por la iglesia, obedecen tanto a la tradicional concepción
de la casa propia cuanto a la concepción católica de la familia,
la integración social y la espiritual, pudiendo asociarlo a los valores
que también se supone transmitió desde el arte la corriente realista,
con su temática rural, pampeana, etc.
Otra faceta de la arquitectura esta representado por los conjuntos habitacionales-
barrio San Martín con 1000 viviendas en propiedad horizontal o los monoblocks
Río de la Plata-
Descendientes en general de la arquitectura de vanguardia de los años
'20/30 proponen un modelo del obrero europeo, y llevaba implícito la
idea de un cambio que favoreciese la igualación social . No podemos pasar
por alto la relación que existió entre las ideas "de izquierda"
y arte abstracto aparecido en la década del '40 como nueva vanguardia.
El grupo nucleado en torno a la revista Arturo, la experiencia Madi, la Asociación
de Arte Concreto-Invención. Tomás Maldonado y el impacto de las
ideas utópicas de la Bauhaus. El perceptismo de Raúl Lozza, etc.
Pero también es el momento de lo que se llama el estilo neoclásico,
que son esas construcciones monumentales, -la Facultad de Ingeniería
o de Derecho con sus columnatas, y sus escalinatas.
Y junto con esta monumentalidad también coexistió la miniatura
-la Ciudad de los Niños, que algunos pensaron como un espacio formador
de ciudadanos donde se aprende a vivir en la ciudad.
Podemos ver, entonces como tanto en el arte como en la arquitectura, había
diversidad de corrientes, algunas de consumo internacional, planteando una continuidad
con el modernismo de la década del '30, otras estrictamente nacionales
que suponía que los sectores populares iban a entender más, los
motivos "argentinos". y algunas con una manifiesta voluntad de poder
que podemos asociarlas a la Italia mussoliniana , finalmente, espacios en miniaturas
con intencionalidad didáctica, también acordes con ejemplos de
otros sitios - Madurodam , Holanda 1945 y la idea que rondaba desde 1930 de
lo que sería el futuro Disneyword inaugurado en 1955.
Lo cierto es que el peronismo no tuvo una normativa estética homogénea
sino mas bien superposiones, yuxtaposiciones. Ambigüedades, tanto en la
dimensión artística como arquitectónica y citando a Beatriz
Sarlo, cuando se refiere a la cultura de Buenos Aires, también aquí
se puede decir con relación a la arquitectura peronista que es ""el
gran escenario de la "cultura de mezcla" donde coinciden espacialmente
"modernidad europea" y "diferencia rioplatense", "espíritu
renovador" y "tradicionalismo", "criollismo" y "vanguardia".
Años después la Revolución Libertadora procuró deshacerse
de los símbolos y las imágenes del peronismo intentando borrar
de la memoria todo vestigio del gobierno anterior. Felizmente la arquitectura
y la ciudad tienen la costumbre de presentar cierta resistencia a los embates
de ira momentánea y tienden a perdurar.
Es gracias a esta resistencia que hoy podemos tratar de indagar las decisiones
políticas e institucionales que definieron la elaboración de una
estrategia proyectual que acompaño, a las necesidades políticas,
económicas y de los objetivos del gobierno peronista en los años
'40/50.